COVID-19

Los test antigénicos de segunda generación no son la panacea

Prácticamente la totalidad de marcas comerciales de los llamados “kits rápidos antigénicos de segunda generación” para la detección del coronavirus SARS-CoV-2, en sus prospectos, tanto en el apartado de “Uso Previsto” como en el apartado de “Limitaciones”, establecen que los resultados de la prueba del antígeno del SARS-CoV-2 no deben usarse como la única base o único criterio para diagnosticar o excluir la infección por el SARS-CoV-2 o para informar del estado de la infección.

Establecen que los resultados negativos no descartan la infección por SARS-CoV-2, particularmente en aquellos que han estado en contacto con el virus. Los resultados negativos deben ser confirmados con un diagnóstico molecular (PCR-RT) y/o radiológico para descartar infección en estos individuos e identificar la situación física real de los mismos.

Estos tipos de test rápidos antigénicos de segunda generación, al igual que las PCR-RT son altamente específicos (cercano al 100%), pero por el contrario son muchos menos sensibles, es decir, para que den positivo, se necesita que el individuo tenga una carga viral alta, presentando por tanto restricciones a la hora de su utilización.

La Sociedad Española de Técnicos Superiores Sanitarios advierte que usar estos test en personas con la infección en fase muy temprana, o con escasa carga viral, es ineficaz. 

Las pruebas de antígenos que se están utilizando actualmente no son eficaces para conseguir controlar esta segunda ola de casos de coronavirus.
La Sociedad Española de Técnicos Superiores Sanitarios explica que la sensibilidad superior al 95% de este tipo de test, es real solamente cuando se realizan en situaciones específicas y concretas. Y estas situaciones se dan cuando la carga viral es alta, cuando se realizan durante los cinco primeros días de la enfermedad y, sobre todo, cuando el paciente tiene síntomas.

El problema es que no solamente se están realizando en todo tipo de situaciones no apropiadas (cribado, contactos estrechos con positivos), sino que además están suponiendo muchos falsos negativos que hacen que el virus se siga expandiendo por todo el país explicando además el hecho de una bajada en el número total de positivos y un aumento en la presión hospitalaria.

Hay que tener en cuenta que estos test están validados para pacientes que sean sintomáticos, es decir, que tengan una manifestación clínica. Si un individuo empieza en el día cero a tener síntomas, la sensibilidad de estos test es alta cuando se hacen en los primeros cinco días de evolución de la enfermedad.

test antígenos para detectar COVID-19

¿Cuál es el problema si se utiliza para los asintomáticos (cribado poblacional) o para los contactos estrechos de un positivo como se están utilizando por parte de las autoridades sanitarias en muchas comunidades autónomas?

el problema es que como no se puede saber cuándo un individuo asintomático con presencia del virus en su organismo se ha infectado, no se puede saber con certeza si está en fase creciente o decreciente de la enfermedad, de tal forma que sí a un individuo asintomático con virus se le realizase hoy mismo el test rápido antígeno y diese negativo, pudiera ser que mañana tuviese una carga viral más alta y, por tanto, pudiese contagiar y ser un vehículo de transmisión del virus.

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